Ir al contenido principal

Destacados

Quién dijo que en invierno no había flores? 🌺🌻

Es cierto que en invierno la actividad en la huerta disminuye y también no es menos cierto que el paisaje de nuestro entorno cambia considerablemente. Pero aún siendo ciertas estas dos consideraciones, lo que no es cierto es que en invierno no podamos disfrutar de flores. en menor cantidad eso sí, como lo hacemos en primavera. Si tenemos la suerte de disfrutar de un pequeño bosque comestible, como es mi caso, puede que tengas árboles de hoja perenne y que por lo tanto no todo sean árboles desprovistos de sus vestimenta en forma de hojas. Árboles como el olivo o el níspero son dos claros ejemplos de esos árboles que podemos disfrutar durante el invierno y nos alegrarán la vista durante esos meses tan sombríos y fríos. Sobre todo el níspero, el cual nos regalará sus preciosas flores en forma de racimo durante las últimas semanas del otoño o las primeras del invierno. Pero además también podremos disfrutar de flores de otras plantas tan interesantes como: El membrillo japonés (Chaenomele

Cómo realizar el Aclarado y el repicado de los semilleros


Siempre me ha llamado la atención la definición que encontraba en algunos libros de horticultura o jardinería sobre algunos conceptos básicos y es que, dependiendo de quién fuese el autor o la procedencia del mismo la definición no siempre era igual, sí similar, pero no exactamente igual.

Esto sucede mucho en mi tierra, Galicia, y en nuestro idioma, el gallego, y es que a muchas cosas de la huerta: material, tareas, procedimientos, etc. recibían nombres diferentes cuando se referían a la misma tarea o al mismo utensilio. Eso en un principio podría tener sentido si la distancia entre las diferentes aldeas fuese considerable. Pero no es así. En algunos casos la diferencia en km es ridícula ya que entre el pueblo de mi abuelo y el de mi suegro, por poner un ejemplo, es de 6 km y un utensilio como el de la foto en un lugar se le llama "gancha" y en otro "galleta".

Es curioso también ver cómo algunos términos vienen a ser "lo mismo" y lo único que cambia es el momento de hacerlo. Me explico. Siempre oí hablar a mi abuela del repicado, cuando hacía los semilleros, por ejemplo, lo hacía. Y en ocasiones lo hacía de una forma y en otras de otra. Pero la filosofía del término era la misma. No sé si lo voy a liar más o aclarar pero intentaré explicarlo. Si hacía un semillero de lechugas, que solía hacerlo directamente en el terreno, hacía lo que se conoce como aclarado, pero lo hacía de dos maneras, y es que algunas plántulas las desechaba y otras las trasplantaba para otras zonas del semillero donde habían fallado algunas semillas. Según las diferentes definiciones. Estaríamos ante un aclarado y un repicado.


Sinceramente, y sin ser un experto en etimología y mucho menos pretencioso, pero un repicado podría hacerse en cualquier momento, independientemente de si las plántulas se trasplantan o se desechan. Otra cosa es cuando es mejor hacer ese repicado.

Y es que en un primer momento lo mejor es hacer el denominado por muchos, aclarado y desechar las plántulas que arranquemos, favoreciendo así el desarrollo del resto del semillero y posteriormente, cuando las plántulas ya tienen varias hojas definitivas, hacer el repicado trasplantándolas a recipientes individuales. Lo que sinceramente y repito no quiero ser pretencioso, pero eso no deja de ser un trasplante.

Bueno que no quiero liaros mucho más con el tema y estaré encantado de leer vuestros comentarios, si es que queréis comentar algo al respecto en los comentarios del post, y así puede que entre todos logremos llegar a una conclusión coherente.

En el siguiente vídeo os muestro cómo hago yo los repicados también os cuento cuando es el mejor momento para hacerlo. Espero que os guste.


Comentarios

Blog miembro de: