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Quién dijo que en invierno no había flores? 🌺🌻

Es cierto que en invierno la actividad en la huerta disminuye y también no es menos cierto que el paisaje de nuestro entorno cambia considerablemente. Pero aún siendo ciertas estas dos consideraciones, lo que no es cierto es que en invierno no podamos disfrutar de flores. en menor cantidad eso sí, como lo hacemos en primavera. Si tenemos la suerte de disfrutar de un pequeño bosque comestible, como es mi caso, puede que tengas árboles de hoja perenne y que por lo tanto no todo sean árboles desprovistos de sus vestimenta en forma de hojas. Árboles como el olivo o el níspero son dos claros ejemplos de esos árboles que podemos disfrutar durante el invierno y nos alegrarán la vista durante esos meses tan sombríos y fríos. Sobre todo el níspero, el cual nos regalará sus preciosas flores en forma de racimo durante las últimas semanas del otoño o las primeras del invierno. Pero además también podremos disfrutar de flores de otras plantas tan interesantes como: El membrillo japonés (Chaenomele

Cómo conseguir semillas de cebolla, 1ª parte

Hacernos con nuestra propia colección de semillas es quizás la mejor forma de iniciar un huerto ecológico. Si iniciamos el proceso y lo acabamos con la recolección de nuestros frutos. Estamos controlando la calidad de lo que consumimos sin riesgos de que introduzcamos en nuestra alimentación productos procedentes de semillas, de las cuales, no sabemos si han sido sometidas a algún tipo de tratamiento químico o son semillas transgénicas.

Además también estaremos consiguiendo plantas más resistentes a plagas o enfermedades ya que las seleccionaremos de los mejores frutos y de los más sanos e irán adaptándose, con el paso del tiempo, a nuestra zona de cultivo, a las características específicas de nuestro suelo y a la climatología.

Además seremos autosuficientes y no necesitaremos recurrir a grandes productores de semillas para cultivar nuestras propias hortalizas.

Y después de esta pequeña introducción vamos con lo que más nos importa. Que es cómo conseguir nuestras propias semillas de cebolla. Lo primero es definir y entender un poco el proceso y las particularidades en este caso.



La cebolla: el Allium cepa, es una planta herbácea bienal, lo que quiere decir que necesita 24 meses, en cumplimentar su ciclo biológico. El primer año crecerían vegetativamente. Mientras que sería en el segundo año cuando florecen y dan el fruto.

En el caso que nos ocupa. El primer año sembraríamos las semillas, una vez germinados y con un tamaño adecuado procederíamos al trasplante o repicamos según los gustos, y al final del proceso recogeríamos los frutos. Al año siguiente plantaríamos el fruto recogido, es decir la cebolla, y sería ésta la que echaría la flor de la cual recogeríamos las semillas necesarias para así volver a iniciar el proceso.

Por lo tanto para comenzar nuestro ciclo biológico, empezaremos por conseguir un ejemplar de cebolla de una variedad que nos guste. Hay que seleccionar un ejemplar sano, que no tenga ningún tipo de herida ni ninguna mancha provocada por hongos o por humedad.

El segundo paso es cavar la tierra para prepararla para la plantación de la cebolla o cebollas que hemos conseguido y esto lo haremos unos días antes para airear la tierra e incorporar materia orgánica a nuestro bancal. Pincha aquí para ver cómo lo hacemos nosotros.

Una vez que preparada la tierra plantaremos las cebollas.

Pero lo mejor es que veáis el siguiente vídeo en el que os contamos, los primeros pasos para conseguir nuestras propias semillas de cebolla. Espero que os guste.




Imágenes:
cebolla 

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